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Zumos y bebidas enriquecidas

La lista de nutrientes añadidos es muy extensa pero, ¿son realmente necesarios?

Los zumos de frutas constituyen una buena opción para cubrir las necesidades hídricas del organismo, y además su consumo proporciona los distintos nutrientes que se encuentran en las frutas, como azúcares (fructosa), vitaminas (vitamina C y beta-caroteno) y minerales (potasio, fósforo). En la Unión Europea se define el zumo de fruta como el zumo obtenido mediante procesos mecánicos, que tiene las características de olor y sabor de la fruta de que procede. A partir de éste, y según los ingredientes empleados y el proceso de elaboración, encontramos en los establecimientos una gran variedad de zumos, que va desde los naturales hasta los néctares (elaborados a partir de frutas trituradas con agua, azúcar y ácidos de frutas), pasando por los zumos concentrados, deshidratados, gasificados, etc.

 Nuevas generaciones de zumos y bebidas

Las investigaciones científicas sobre los beneficios que aportan diversos componentes de los alimentos, así como el creciente interés que muestran los consumidores por el papel que ejerce la alimentación en su estado de salud, hace que la industria alimentaria ofrezca continuamente nuevas variedades de alimentos que responden a la demanda por parte de la población de prevenir enfermedades y mantener una buena salud.
Los zumos de frutas son uno de los productos utilizados desde hace varios años como vehículo de nutrientes y otras sustancias que han demostrado tener algún efecto beneficioso sobre el organismo. Estos zumos enriquecidos se engloban dentro del concepto de alimentos funcionales.
Dentro de la diversidad de nutrientes que se emplean para enriquecer los zumos encontramos:

  • Vitaminas antioxidantes. A (en forma de beta-caroteno), C y E. Estas vitaminas, además de intervenir en numerosos procesos del organismo, se han relacionado con un menor riesgo de padecer enfermedades originadas por la acción de los radicales libres, como las enfermedades cardiovasculares, algunos tipos de cáncer, el Alzheimer, otras enfermedades degenerativas y las asociadas al proceso de envejecimiento.

  • Vitamina D. Su presencia es imprescindible para que el calcio se fije correctamente a los huesos. Los zumos enriquecidos con esta vitamina también suelen tener calcio añadido.

  • Vitaminas del grupo B (B1, B2, B6, B12, ácido fólico, ácido pantoténico, biotina y niacina). Podemos encontrarlas en la mayoría de los alimentos ya que están ampliamente distribuidas, a excepción de la vitamina B12 que sólo está presente en los alimentos de origen animal. Participan en muchas funciones del organismo, como en la obtención de energía a partir de los hidratos de carbono, las grasas y las proteínas, en la producción de glóbulos rojos y blancos, hormonas, colágeno y otras estructuras y en la estabilidad del sistema nervioso, entre otras.

  • Minerales. Calcio, fósforo, magnesio y hierro. El calcio y el fósforo intervienen en el desarrollo y la buena salud de los huesos y dientes. El magnesio también tiene un papel importante en el mantenimiento de los huesos, además de contribuir en la actividad muscular y nerviosa. El hierro está implicado en la formación de hemoglobina, una molécula que transporta el oxígeno por la sangre. Su deficiencia es posiblemente la carencia nutricional más frecuente en el mundo actual, afectando sobre todo a los niños, a las mujeres y a las personas de edad avanzada.

  • Fibra. La fruta fresca es una de las mejores fuentes de fibra de la dieta. Cuando se elaboran zumos, gran parte de esta fibra, sobre todo la que está presente en la piel se elimina, por lo que no se obtienen los beneficios que supone su ingesta. Las acciones más importantes de la fibra son la regulación del tránsito intestinal, la mejora del control de la glucemia, una disminución de las cifras de colesterol plasmático y su contribución en la prevención de diversas enfermedades entre las que destaca el cáncer.

  • Fructo-oligosacáridos. Son sustancias presentes en los vegetales (puerro, cebolla, alcachofa, espárrago, tomate, etc.) que tienen la capacidad de promover el crecimiento selectivo de bacterias intestinales beneficiosas (bifidobacterias o lactobacilos), por lo que se engloban dentro del concepto de sustancias prebióticas. Estas bacterias intestinales estimulan el sistema inmunológico (mejorando la protección frente a las infecciones), regulan el tránsito intestinal y ejercen un efecto protector frente al desarrollo de tumores intestinales.

  • Licopeno. Se trata de un colorante natural muy abundante en el tomate. Numerosos estudios han puesto de manifiesto que la ingesta de licopeno contribuye a reducir el riesgo de padecer algún tipo de cáncer, especialmente el de próstata.

  • Otras sustancias. Además de los componentes descritos, encontramos en el mercado zumos de frutas enriquecidos con sustancias que intervienen en el equilibrio del sistema nervioso. Existen, por ejemplo, variedades con jalea real y guaraná, dos estimulantes que estarían indicados en estados de decaimiento. Otros productos, por el contrario, contienen hierbas relajantes como la tila y la melisa, más apropiadas para situaciones de nerviosismo y ansiedad.
Otro tipo de bebidas enriquecidas son aquellas que contienen leche o yogur, proporcionando calcio y bífidus a la dieta, y las bebidas elaboradas con zumo y batido de soja, una fuente importante de proteínas, grasas saludables y compuestos fenólicos de acción antioxidante.

 ¿Es necesario enriquecer estos alimentos para mantener una buena salud?

Una dieta equilibrada y variada, en la que estén presentes todos los grupos de alimentos en las cantidades adecuadas, proporciona los nutrientes necesarios para el buen funcionamiento del organismo. Se podría decir por ello que los alimentos enriquecidos no suponen un beneficio para la salud, salvo en los casos en los que hay un mayor riesgo de carencias nutricionales o no se pueden tomar ciertos alimentos debido a alguna patología (intolerancias y alergias alimentarias, malabsorción, etc).
Se debe tener muy presente que los alimentos funcionales, entre los que estarían los zumos y bebidas enriquecidas, no tienen la finalidad de curar enfermedades, sino prevenir su desarrollo, además no hay que olvidar que el consumo excesivo de determinados nutrientes resulta igual de perjudicial que su carencia.

Los expertos advierten que uno de los problemas actuales en relación con algunos de los tipos de productos enriquecidos en determinados nutrientes, es que al encontrarse en una gran gama de alimentos pueden producir un sobreconsumo de los mismos, si se supera la ingesta recomendada por el fabricante que sería la adecuada para obtener el efecto beneficioso de su consumo.

LÁCTEOS
Leche digestiva o baja en lactosa
Leches enriquecidas en vitaminas y/o minerales
Leche desnatada con fibra soluble
Leche con jalea real
Leche modificada en grasa: Omega 3
Lácteos bajos en grasa
Alimentos probióticos: Yogur y leches fermentadas
Yogur con fitoesteroles

CEREALES
Cereales de desayuno fortificados
Los cereales integrales
Barritas energéticas

BEBIDAS
Zumos y bebidas enriquecidas
Bebidas estimulantes
Bebidas isotónicas

HUEVOS
Huevos DHA, ¿huevos sin colesterol?

CARNES Y DERIVADOS
Fiambres bajos en sal
Jamón cocido bajo en grasas
Derivados cárnicos funcionales

GRASAS
Margarina enriquecida
Margarina rica en fitoesteroles
¿Aceite de girasol rico en ácido oleico?

CONDIMENTOS
Sal yodada

BAJOS EN CALORIAS
Los alimentos bajos en calorías

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