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Informe exclusivo CONSUMER EROSKI
Maite Zudaire y Elena Piñeiro
El uso de complementos dietéticos que lleven fucus u otras fuentes de yodo se hará siempre bajo prescripción facultativa, dado que su uso indiscriminado puede provocar alteraciones de la glándula tiroides
El fucus (Fucus vesiculosus) es un alga parda que puede alcanzar los 30 y hasta 90 cm de longitud. La algina, una sustancia que tiene capacidad de absorber grandes cantidades de agua, alcanza entre el 18 y el 30% del peso seco del fucus. Además, esta alga es rica en manitol, un hidrato de carbono al que se le atribuyen propiedades laxantes y diuréticas. Su contenido en yodo es otro de los valores nutricionales por los que el fucus se emplea como complemento alimenticio.
Debido a su contenido en yodo se preconizó su uso como estimulante tiroideo en casos de bocio y como coadyuvante en el tratamiento del sobrepeso. Sin embargo, no está suficientemente documentada ni probada la posibilidad de aparición de efectos secundarios tras su consumo con este fin. Además, su consumo está contraindicado en caso de que se siga un tratamiento con hormonas tiroideas o con agentes antitiroideos, ansiedad, insomnio, taquicardia, hipertensión arterial y cardiopatías.
El uso común de fucus como complemento de las dietas de adelgazamiento se basa principalmente en la actividad de tres de sus componentes. Por su abundancia en yodo, que estimula el metabolismo facilitando la pérdida de peso al actuar sobre la glándula tiroidea; por su riqueza vitamínica, que sirve de suplemento en dietas bajas o muy bajas en calorías; y por su contenido en algina, sustancia mucilaginosa que tiene doble efecto, se hincha y proporciona sensación de plenitud por lo que reduce el apetito, y es laxante.
Las algas, entre ellas el fucus, son una de las fuentes por excelencia de yodo. La administración de yodo en grandes cantidades, su uso a largo plazo e incluso la toma de pequeñas dosis en personas con hipersensibilidad puede alterar el buen funcionamiento de la glándula tiroides. El uso indiscriminado que se hace de plantas o algas de las que se desconocen los potenciales efectos secundarios, se ha convertido en un verdadero problema de salud pública.
Además, dada la variabilidad en cuanto a contenido en yodo que presentan los diversos preparados comerciales que llevan fucus, se advierte de la importancia de adquirir este complemento dietético sólo bajo prescripción facultativa.
Respecto a la asociación entre el consumo de fucus y la pérdida de peso, cabe decir que la glándula tiroides puede tolerar relativas fluctuaciones en los niveles de yodo. No existe en la actualidad evidencia científica de que al incrementar los niveles de yodo en individuos que no tengan una deficiencia tiroidea, este aporte extra de yodo posea efecto en la pérdida de peso sin efectos secundarios. Por tanto, no se puede recomendar el uso indiscriminado de complementos dietéticos que lleven fucus u otras fuentes de yodo. Siempre se hará bajo prescripción facultativa.
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