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Un estudio realizado por el premio Nobel Stanley Prusiner en ratones de laboratorio, descubridor del prión responsable de la infección de las "vacas locas" y su variante humana, sugiere que estas proteínas infecciosas pueden acumularse no sólo en el sistema nervioso y el linfático, sino también en el tejido muscular.
El estudio, publicado en la revista Proceedings de la Academia Nacional de Ciencias de EEUU, se ha realizado con ratones de laboratorio. Los resultados podrían suponer un mayor riesgo de transmisión de la encefalopatía espongiforme bovina (EEB) en humanos a través del consumo de filetes de reses infectadas.
Pero las conclusiones aún no son definitivas, y los expertos aseguran que deben analizarse con rigurosidad todas las posibilidades. Los investigadores detectaron en los roedores una especial capacidad acumulativa de los priones en las patas traseras, después de haberles inyectado intramuscularmente extractos de tejido cerebral de animales infectados.
Sin embargo, no queda demostrado que los priones puedan acumularse en los músculos de los bovinos ni tampoco que el consumo de estos músculos entrañe un riesgo para el consumo humano. Los investigadores de la Universidad de California reclaman más estudios que permitan analizar de priones en los músculos del ganado bovino afectados por la EEB, según informa ABC.
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