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El Reino Unido ha ampliado las zonas agrícolas dedicadas al cultivo de organismos genéticamente modificados (OGM). El establecimiento de nuevas zonas dedicadas al cultivo de transgénicos debe servir, según el Departamento de Agricultura británico (Defra, en sus siglas inglesas), para investigar los efectos de estos cultivos en la fauna silvestre y el medio ambiente.
El Gobierno británico anunció, el pasado mes de enero, el establecimiento en los campos agrícolas del Reino Unido y de Escocia de zonas dedicadas al cultivo de organismos genéticamente modificados (OGM). La iniciativa, que ha establecido 35 zonas dedicadas al cultivo de maíz transgénico, se enfrenta sin embargo a la oposición de organizaciones contrarias a la biotecnología aplicada a la agricultura.
Pete Riley, uno de los representantes de la campaña contraria a los OGM, asegura que la distancia que separa los cultivos de transgénicos y de los cultivos orgánicos no es segura. En este sentido, Riley asegura que la proximidad entre los dos tipos de cultivos (en algunas zonas de 5 km) puede suponer un riesgo de contaminación entre los dos tipos de cultivo.
Por otro lado, los agricultores que poseen campos dedicados a los cultivos transgénicos aseguran que iniciativas de este tipo son importantes para dotar de base científica el campo de la biotecnología y evitar supersticiones y suposiciones, asegura Charles Foot, ganadero británico, informa BBC.
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