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Miles de personas creen erróneamente que sufren alergia a algún tipo de alimento. Un grupo de investigadores británicos sugiere que muchas personas evitan innecesariamente el consumo de determinados alimentos al creer que les produce reacciones alérgicas.
El principal problema, aseguran los expertos, es que la mayoría de las personas se autodiagnostican, sin tener en cuenta la opinión de un experto. En consecuencia, los investigadores denuncian la falta de certificados alérgicos rigurosos. Esto evitaría la confusión generalizada entre los consumidores entre alergias alimentarias e intolerancia a determinados alimentos.
Las alergias alimentarias provocan una respuesta anormal a determinados alimentos que afectan al sistema inmune. La intolerancia, en cambio, no provoca ninguna reacción inmunológica sino que suele presentar síntomas como asma, eczema o migraña.
Los principales alimentos implicados en la aparición de alergias alimentarias son, según los investigadores, la leche y derivados, los cacahuetes y los productos de pesca. Los expertos británicos calculan que un 30% de las reacciones alérgicas afecta a pacientes que han consumido alimentos etiquetados de forma inadecuada.
Grupos de riesgo y control
La aparición de reacciones alérgicas es especialmente elevada entre la población infantil. Dentro de este sector de población, los expertos insisten en la necesidad de realizar las pruebas adecuadas que permitan diagnosticar de forma rigurosa los casos de alergias alimentarias. Este es uno de los objetivos que se plantean los expertos, que trabajan en el desarrollo de test de diagnóstico eficaces.
Las investigaciones deben servir, según Muriel Simmons, directora ejecutiva de la Fundación de Alergias británica, para evitar la confusión entre intolerancia y alergias alimentarias, según ha informado la BBC.
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