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Las altas temperaturas registradas durante los meses de verano favorecen la aparición de enfermedades transmitidas por el consumo de alimentos en mal estado. Por este motivo, la Junta de Castilla y León desarrolla intensifica durante estos meses los controles e inspecciones en los establecimientos de restauración y en las industrias que manipulan alimentos.
El número de brotes registrados en Castilla y León durante los meses de mayo a septiembre se sitúan entre el 61% y el 75%, según informa el Norte de Castilla. La mayoría de ellos, un 70%, se registra en los domicilios particulares mientras que en un 15% de los casos se da en establecimientos de restauración comercial. En el caso concreto de Valladolid, y según datos del Servicio de Epidemiología, en los últimos años se han detectado más de cien casos de intoxicaciones producidos por una docena de brotes.
Esto ha obligado a la Junta a tomar medidas de prevención. Desde 1986, ha puesto en marcha un programa control sanitario de vigilancia epidemiológica para asegurar la calidad de los alimentos. El programa incluye la inspección de establecimientos de restauración, el control de los productos y la vigilancia de enfermedades transmitidas por la ingestión de comida en mal estado o bebida contaminada.
Además, el programa describe varios factores que confluyen en la aparición de brotes, como la preparación adecuada de los alimentos, la conservación a temperatura adecuada, una cocción inadecuada, el consumo de alimentos crudos contaminados, la descongelación defectuosa y la falta de limpieza de los utensilios utilizados, entre otros.
En total, y según el mismo diario, 1.150 profesionales de la Salud Pública destinados al Programa de Vigilancia y Control de la seguridad de los alimentos realizan 103 inspecciones diarias en industrias alimentarias y 1.205 en establecimientos de comida.
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