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Rupià, una pequeña población cercana a Girona, lleva más de dos años sin agua potable. A diferencia de Palautordera, la causa no es la contaminación por un germen patógeno sino el exceso de nitratos.
Los últimos análisis efectuados por la empresa suministradora de agua potable, y hechos públicos recientemente, revelan que el nivel de nitratos en el agua de grifo excede la normativa vigente en España, que establece un límite máximo de 50 miligramos por litro de agua aunque los niveles tolerables aconsejados se sitúan alrededor de los 10.
La contaminación por nitratos suele ser debida a prácticas agrícolas o bien al vertido de residuos ganaderos. En el caso de Rupià, el foco contaminante podría ser la presencia de purines vertidos por una granja de cerdos.
La contaminación detectada en esta pequeña localidad, que acumula más de dos años sin poder consumir agua potable, se añade al brote de disentería que afecto hace unos días a Santa María de Palautordera y que ha afectado hasta el momento al 10% de su población. Las autoridades sanitarias, que ya han restablecido el suministro de agua potable, investigan el posible foco contaminante, muy probablemente un vertido de aguas fecales en el curso superior del río.
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