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La polémica surgida sobre el envío de ayuda alimentaria con organismos modificados genéticamente (OGM) se ha solucionado en Zimbabwe con la aceptación de alimentos de este tipo con el objetivo de atajar la pobreza que asola a esta población.
La decisión de las autoridades de Zimbabwe ha sido bien calificada por parte del director ejecutivo del Programa Mundial de Alimentos (WFP, en sus siglas inglesas), James Morris, que ha asegurado que se trata de una decisión a seguir en otros países que se encuentran en la misma situación y que aún se muestran contrarios a aceptar este tipo de ayuda.
La ayuda que reciba Zimbabwe de otros países, en concreto de maíz, deberá pasar por una serie de controles que eviten la contaminación de otros cultivos ecológicos y que garanticen que estos organismos no entren en el ecosistema. Cerca de 13 millones de personas de siete países sudafricanos padecen hambre. De estos, seis millones pertenecen a Zimbabwe, donde está previsto que en los próximos meses se destinen unas 600.000 toneladas de comida, según el WFP.
A pesar de esta decisión, el gobierno sudafricano se muestra reacio a aceptar OGM como ayuda alimentaria, calificando de "contaminantes" los alimentos que reciben, especialmente de países como EEUU. Las autoridades estadounidenses descartan, sin embargo, que estos alimentos no sean seguros, algo que la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha corroborado tras certificar que no constituyen un peligro para la salud de las personas.
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