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David Byrne, comisario europeo de la Agricultura y la Alimentación, ha emitido una nota en la que pone de manifiesto la necesidad de eliminar de la cadena alimentaria la hormona MPA (acetato de medroxiprogesterona), prohibida en la Unión Europea para alimentación de animales.
La decisión nace de la alarma aparecida a finales de junio de 2002 en Holanda, donde las autoridades sanitarias alertaron de la existencia de granjas afectadas por la contaminación con MPA, cuyo uso en la UE sólo está permitido como anticonceptivos y para terapias tumorales. La necesidad primordial es que los consumidores estén expuestos a un riesgo mínimo, por lo que cualquier detección de la hormona implica la destrucción inmediata de los animales afectados, afirma Byrne.
Dos son las actuaciones a corto plazo que deben adoptarse. Por un lado, establecer medidas legislativas estrictas y rigurosas sobre la presencia de la hormona en los productos destinados al consumo humano y, por otro lado, adoptar controles más eficaces en toda la cadena alimentaria que permitan detectar cualquier irregularidad en el proceso de producción. Las medidas deben ser especialmente estrictas para el ganado porcino, que es donde se ha detectado la hormona hasta ahora, aunque no debe descartarse el control en el ganado vacuno y caprino y en animales domésticos, insiste Byrne.
El responsable europeo insta a los Estados miembro a realizar test a los animales destinados al consumo humano que presenten un alto riesgo de contaminación. En este sentido, las autoridades holandesas ya han procedido a la destrucción del ganado contaminado con el fin de que no entre en la cadena alimentaria. Todas estas condiciones y otras relacionadas han sido analizadas y evaluadas por el Comité de Alimentos y Salud Animal europeo con el objetivo de limitar el riesgo potencial de los consumidores expuestos a problemas de esta índole.
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