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El Tribunal de Primera Instancia de la Unión Europea (UE) ha confirmado la prohibición, tal y como marca una normativa comunitaria aprobada en diciembre de 1998, de utilizar cuatro antibióticos como aditivos para la alimentación animal.
La normativa comunitaria fue anulada en su momento después de que dos multinacionales farmacéuticas (Pfizer y Alpharma) lo pidieran por considerarla una decisión desproporcionada. Sin embargo, ahora los jueces han concluido que "la prohibición de estos productos no es una medida desproporcionada cuando se habla de proteger la salud pública", informa El País.
Durante años, los cuatro antibióticos (virginiacina, bacitracina-cinc, espiramicina y fosfato de tilosina), se han utilizado para acelerar el crecimiento y engorde de las reses. Estos aditivos permitían conseguir en menos tiempo y con menos alimento el peso ideal para llevar al animal al matadero. Uno de los problemas que podría tener el uso de estos antibióticos es, según algunos expertos, que el animal desarrollara resistencia a estas sustancias y que ésta pudiera transmitirse a las personas.
A pesar de que algunos países de la UE adoptaron medidas por su propia cuenta para evitar el uso de estos antibióticos con la aprobación de la normativa en 1998, los productos se podían mantener en el mercado ya que no se aportaron, según informa el diario citado, pruebas científicas de su relación con el desarrollo de resistencias en el hombre. Por este motivo, los Quince recurrieron al "principio de cautela", algo que tanto Pfizer (principal productor mundial de virginiamicina) como Alpharma (principal suministrador de bacitracinacina en Europa) calificaron de "decisión política" sin previo "análisis científico objetivo".
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