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Las medidas de control llevadas a cabo por el Departamento de Agricultura irlandés para encefalopatía espongiforme bovina (EEB) están siendo revisadas por los expertos con el fin de adaptarlas a las nuevas condiciones de seguridad.
Algunos expertos aconsejan continuar tanto con la vigilancia activa como con la pasiva, a pesar de su elevado coste, para garantizar la seguridad de los consumidores y detectar los posibles casos de animales positivos. Según los datos ofrecidos, una importante parte del presupuesto se destinó, en 2001, al análisis de los animales mayor de 30 meses y a compensar a los propietarios de los animales sacrificados por el hecho de aparecen un caso de EEB en una granja.
Un estudio reciente asegura que el número de animales afectados por el mal de las "vacas locas" descenderá de forma gradual a partir de 2003 o 2004, algo que hará descender también los costes directos que se llevan las medidas actuales, como por ejemplo la compensación por la destrucción de animales en los rebaños afectados.
Sin embargo, está previsto que continúe la prohibición del uso de harinas de carne y huesos, lo que implica un coste elevado tanto para el sector como para la administración. Durante el año 2001, la producción y almacenamiento de harina costó 66 millones de euros. Los expertos destacan la necesidad de analizar si es más conveniente ayudar a convertir en harina y destruir el material específico de riesgo o no ayudar, como en la actualidad.
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