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El uso de harinas cárnicas para la alimentación animal volverá a las granjas de la UE a partir del mes de mayo de 2003. Así lo prevé un reglamento aprobado el pasado 22 de septiembre por el Parlamento Europeo que pretende suavizar las rigurosas medidas adoptadas hace dos años para combatir la crisis de las "vacas locas".
La excepción a esta condición será que el ganado no se alimente con pienso a base de restos de ejemplares de su misma especie. El canibalismo queda pues excluido de la alimentación animal, así como el uso de materiales específicos de riesgo (MER), susceptibles de transmitir la enfermedad, ni los residuos de cadáveres animales recogidos en las granjas.
Todos los restos prohibidos deberán ser destruidos en plantas especiales, mientras que los permitidos se destinarán a la elaboración de piensos siempre que se garantice una alimentación cruzada. Estas nuevas condiciones suavizarán las tensiones que sufre el sector como consecuencia de la eliminación de las harinas cárnicas, algo que durante el pasado año subvencionaron las administraciones y durante el presente a asumido el sector.
Algunos productores catalanes ya han presentado su rechazo a la medida comunitaria ya que consideran que la recogida selectiva de los restos de animales será complicado cuando se recojan en pequeñas cantidades, como carnicerías, asegura Ramon Tella, gerente de la Junta de Residus de la Generalitat. Según Tella, en estos casos se tendrán que eliminar los residuos para evitar que se mezclen.
En Cataluña, está previsto que de las 100.000 toneladas de harina que se desaprovechan, se pueda recuperar un 60% con la nueva medida a través de la recogida selectiva en plantas específicas de fabricación de harinas cárnicas, informa La Vanguardia.
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