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La importación en los Estados miembros de productos alimentarios procedentes de Brasil cuenta con unas garantías de seguridad similares a las que se registran en el seno de la Unión Europea.
Con el fin de mejorar la seguridad alimentaria como protección a los consumidores y productores de carne, la UE ha aumentado las exigencias a las agroindustrias en su control de calidad y producción segura. Uno de los países que ya se ha adaptado a estas nuevas condiciones es Brasil, que garantiza la exportación en el mercado de productos seguros y de calidad.
El sector cárnico es uno de los primeros en adaptarse a la normativa comunitaria. En este sentido, el Ministerio de Agricultura brasileño y la Asociación Brasileña de Exportadores de Pollos (ABEF) ya se están preparando tecnológicamente para conseguir la calidad que se espera ofrecer a los consumidores.
Los responsables brasileños han empezado a aplicar métodos de análisis para la detección de residuos en la carne, especialmente de nitrofuranos. Está previsto que en breve la UE envíe nuevas exigencias para otros residuos como Avilamicina y Flavomicina. La UE ha asegurado que se prohibirá la entrada de carnes que no tengan o no cumplan con los límites o ausencias que se marque para la importación, algo que entraría en vigor a partir de enero de 2005.
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