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Los países mediterráneos sufren la contaminación de unas 250.000 toneladas de hidrocarburos cada año, según un informe elaborado a instancias del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (UNEP) sobre evolución de sustancias tóxicas persistentes (PTS).
El informe, coordinado por Joan Albaigés, experto del Centro de Investigación y Desarrollo de Barcelona, perteneciente al Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), pretende poner sobre la mesa la necesidad de iniciar los trabajos propuestos en el Convenio de Estocolmo sobre contaminantes orgánicos persistentes (COP), adoptado el 23 de mayo de 2001. Dicho convenio manifiesta la necesidad de eliminar los 12 compuestos tóxicos, entre los que se incluyen los plaguicidas como el DDT.
La exposición a sustancias tóxicas persistentes es especialmente preocupante en el sector de la alimentación. En este sentido, y según el informe del que se hace eco El País, muchas muestras de carne, pescado, verduras, lácteos y otros productos presentan restos de bifenilos policlorados (PCB), hexaclorobenceno, lindano y otros compuestos.
Según datos de la Oficina Alimentaria y Veterinaria de la Comisión Europea, el 40% de la fruta y verdura comercializada en Europa contiene restos de pesticidas. Uno de los mayores problemas de esta situación es el destino de muchos pesticidas cuyo uso ha sido prohibido. La mayoría de estos residuos se almacenan en países del sur. En Argelia, por ejemplo, se almacenan al menos 190.000 kilos de DDT abandonados tras su prohibición en Europa.
Algunas actuaciones
Expertos españoles han elaborado el manifiesto Científicos por la Eliminación de los Contaminantes Tóxicos, con el fin de prevenir las consecuencias que sobre la salud y el medio ambiente pueden provocar los COP, como enfermedades neurodegenerativas, cáncer, problemas de infertilidad y diabetes. El manifiesto critica la actuación de las autoridades españolas en este ámbito y reclama mayores controles y medidas para identificar las fuentes de COP y los mecanismos que garanticen su eliminación.
Los firmantes del manifiesto, entre ellos investigadores y profesionales de diferentes campos de la ciencia, la salud, la educación y el medio ambiente, aseguran que, a pesar de los vacíos científicos actuales, muchas muestras de carne, pescado, huevos, leche, mantequilla, queso y cereales contienen residuos de DDE y DCB, entre otros tóxicos.
Los científicos apoyan el Principio de Precaución para aquellas sustancias químicas para las que existe cierta incertidumbre científica sobre sus riesgos, con moratoria en su producción, comercialización y uso, según el manifiesto publicado en la página web del Instituto Sindical de Trabajo, Ambiente y Salud.
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