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La coexistencia de cultivos modificados genéticamente con cultivos convencionales implica definir las normas y el marco jurídico que debe regularla, tanto a escala nacional como comunitaria. A ello centra su atención la Comisión Europea, que tiene previsto celebrar el 24 de abril un debate para presentar las directrices sobre cómo abordar el problema de la coexistencia.
"La coexistencia está relacionada con cuestiones económicas y jurídicas, no con los riesgos o la seguridad de los alimentos, porque solamente pueden cultivarse en la UE los organismos modificados genéticamente autorizados", asegura Franz Fischler, comisario de Agricultura, Desarrollo Rural y Pesca de la CE. El responsable comunitarios ha insistido en resaltar que se trata de una realidad que afecta también a la agricultura convencional, en la que los productores de semillas ya aplican prácticas de gestión agrícola para garantizar el cumplimiento de las normas en materia de pureza de las semillas.
Una de las máximas preocupaciones de los expertos comunitarios sobre el cultivo de OGM es gestionar la mezcla accidental de cultivos modificados genéticamente y cultivos que no lo son, imputable a las impurezas de las semillas, a la polinización cruzada, a las plantas accidentales (rebrotes procedentes de cultivos anteriores) y a las prácticas de transporte y almacenamiento de cosechas. Los más perjudicados son los agricultores ecológicos, que muchas veces tienen que vender sus productos a un precio inferior debido a la presencia accidental de OGM.
Para evitar la contaminación, la Comisión Europea ha propuesta la aplicación de medidas como mantener una distancia de separación entre parcelas, aplicar barreras para el polen, rotar los cultivos y calendarios de plantación durante diversos periodos de floración y llevar a cabo medidas de vigilancia durante el cultivo, la cosecha, el almacenamiento, el transporte y la transformación.
Las medidas dependerán de cada caso concreto, según establece un estudio del Centro Común de Investigación y un informe reciente sobre la coexistencia elaborado por un grupo de expertos daneses. El estudio concluye que la probabilidad de mezcla accidental, así como las medidas para reducirla, varía en función del cultivo. El estudio establece un porcentaje de OGM limitado (10%) y un umbral general de tolerancia del 1% para la presencia accidental de cultivos modificados genéticamente en cultivos no modificados genéticamente.
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