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La Consejería de Sanidad de Castilla-La Mancha tienen previsto destinar dos millones de euros a la mejora de infraestructuras veterinarias. La mayoría de las inversiones irán destinadas a realizar obras en los centros de salud pública de Molina de Aragón y Cabanillas, donde está previsto que se trasladen los veterinarios.
Los proyectos de la Consejería incluyen además que el trabajo de los veterinarios de salud pública sea reconocido públicamente como garantía de salud pública a los consumidores. Se trata, según Rosario Arévalo, directora general de Salud Pública, de que los empresarios de industrias alimentarias reconozcan la importancia de los veterinarios para garantizar la calidad de sus productos.
A pesar de que una de las prioridades de los veterinarios de salud pública es vigilar y asegurar que los alimentos lleguen al mercado en las mejores condiciones tras haber cumplido con los controles sanitarios correspondientes, "su trabajo no siempre se visualiza", insiste Arévalo. Los trabajos de la Consejería de Sanidad van encaminados a que los empresarios tomen conciencia "de que su producto estará en el mercado y será mucho más competitivo cuando cumpla todos los requisitos y exigencias normativas".
Según los datos de Sanidad de Castilla-La Mancha, los veterinarios de salud pública realizan cada año una media de 8.500 inspecciones en las aproximadamente dos mil empresas alimenticias que existen en Guadalajara. El trabajo de los expertos en estas industrias es asegurar que cumplen las condiciones exigidas por la normativa vigente.
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