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La investigación llevada a cabo en la costa gallega por el Instituto español de Oceanografía no ha detectado hasta el momento ningún rastro de fuel en el plancton entre Oporto y Ribadeo. Tampoco los buzos contratados por los responsables vascos han detectado restos de chapapote en los fondos marinos de la costa vasca.
Los estudios que realiza el Instituto Oceanográfico se enmarcan en la campaña denominada Pelacus 0303, que tiene previsto cartografiar los recursos de las especies pelágicas y de las condiciones oceanográficas y biológicas de la plataforma norte de España. Los primeros resultados han reflejado un aumento de los cardúmenes de sardina respecto a años anteriores.
Según los expertos, el paro de pesca obligado tras el hundimiento del petrolero Prestige el pasado 13 de noviembre, ha contribuido a la regeneración del mar, de manera que las poblaciones de sardinas, caballas y jureles se han recuperado de forma significativa. No han tenido la misma suerte las especies de la zona comprendida entre Estaca de Bares y Cabo de Peñas, donde se han detectado fuel entre 121 y 200 metros de profundidad.
Los pescadores de la ría de Arousa ya han solicitado a la Consejería de Pesca la posibilidad de abrir la ría a dos nuevas artes: los miños, usados para la captura de centollos, y la nasa de pulpo. Las cofradías solicitan además la ampliación de las zonas de trabajo con el trasmallo, que ya se usa en las aguas interiores de la ría desde principios del mes de marzo, informa La Voz de Galicia.
"Zona especialmente sensible"
Mientras los pescadores mantienen algunas restricciones, el Gobierno español ha propuesto a las autoridades comunitarias que la costa gallega sea declarada "zona especialmente sensible", según ha afirmado Loyola de Palacio, vicepresidenta de la Comisión Europea y comisaria de Transportes y Energía. Está previsto que los responsables comunitarios recurran a la Organización Marítima Internacional (OMI) para que se protejan no sólo los puertos y aguas europeas sino que la protección "se extienda a nivel mundial".
La propuesta incluye la prohibición de transportar petróleos pesados en buques monocasco y la declaración, en las costas europeas, de "zonas especialmente protegidos, frágiles o sensibles, ambientalmente". La Comisión trabaja ya en proyectos como dotar a Europa de tres o cuatro grandes barcos succionadores que puedan actuar en el mar. Según De Palacio, esto evitaría que los barcos tuvieran que regresar al puerto con la frecuencia con la que lo hacen ahora los barcos que se dedican a la lucha contra la contaminación marítima, informa El Mundo.
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