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Los insectos que se esconden en las nueces y frutas se mueren cuando están expuestos al calor generado por ondas radioeléctricas, según un estudio de los científicos del Servicio de Investigación Agrícola (ARS, en sus siglas inglesas). La técnica es eficaz no sólo en los cultivos sino también en las instalaciones de procesamiento.
Entomólogos de la Universidad de California y de la Universidad Estatal de Washington están trabajando para determinar la posibilidad de usar la tecnología como un sustituto seguro y eficaz por el fumigante bromuro de metilo, cuyo uso está siendo eliminado de forma paulatina en los cultivos estadounidenses.
Los expertos se concentran en el gusano de la naranja y la polilla india de la harina, que son dos de los peores enemigos de las almendras, las nueces de nogal, los pistachos y las frutas deshidratadas como los higos y pasas. Judy A. Jonson, entomóloga del ARS, estudia además la plaga del escarabajo rojo de la harina que, aunque menos severa, constituye un grave problema para los molinos harineros y las instalaciones donde se procesan los alimentos.
El estudio, aplicado en laboratorio, es el primero, aseguran los expertos, que consigue detallar la tolerancia termal del gusano de la naranja y de la polilla de la harina. En un ensayo, lo expertos han hecho agujeros minúsculos en las cáscaras de más de 500 nueces de nogal para llamar la atención de los gusanos blancos. Tras este proceso, los expertos han tapado los agujeros y han calentado las nueces con ondas radioeléctricas o aire caliente.
Los resultados han sido eficientes en un 100% de los casos ya que todos los tratamientos han conseguido matar el 100% de los gusanos de la naranja. Además, los expertos aseguran que los tratamiento son completamente inofensivos y no dañan la calidad de los alimentos.
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