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La Secretaría General de Pesca del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA) ha analizado, junto con las Cofradías de Pescadores de Vizcaya, Cantabria, Guipúzocoa, Asturias y Galicia, la evolución de la pesquería de cerco, especialmente de la caballa y la anchoa.
A pesar de que los informes del IEO señalan que las concentraciones de hidrocarburos en el agua son prácticamente indetectables y no han tenido efectos sobre los niveles de plancton, los representantes del sector han mostrado su preocupación por la escasez de capturas de las últimas tres semanas en la costera de la anchoa, en las que, por ejemplo, los buques de las Cofradías vascas han capturado sólo 150 toneladas de anchoa.
Desde el sector aseguran que los vertidos del petrolero Prestige, hundido el 13 de noviembre de 2002, han dañado los niveles de plancton de los que se alimenta la anchoa. Sin embargo, los expertos del IEO aseguran que las campañas de investigación realizadas hasta la fecha demuestran que las concentraciones de hidrocarburos en el agua son prácticamente indetectables.
El MAPA no descarta que la anchoa, nacida el año pasado, haya sido escasa en relación con años posteriores debido a que es una especie con una gran variabilidad de un año a otro. Los responsables del MAPA aseguran que, en el caso hipotético de que los vertidos hayan afectado a la reproducción de la anchoa, estos efectos no serían detectables hasta dentro de uno o dos años.
En el caso de la caballa, los estudios biológicos demuestran que la población se encuentra en los niveles normales, aunque es posible que este año la migración se haya producido antes, con lo cual habría pasado frente a las costas del Cantábrico cuando la pesquería de cerco aún estaba cerrada, informa el MAPA.
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