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Un grupo de científicos del Servicio de Investigación Agrícola (ARS, en sus siglas inglesas) han desarrollado un proyecto que puede ayudar a los agricultores a reducir la presencia de pesticidas en los cultivos de tomates, lo que contribuye a conservar también el medio ambiente.
El proyecto, dirigido por los químicos Cathleen Hapeman, Pamela Rice y Don Wauchope, compara diferentes prácticas de manejo para encontrar los métodos que pueden reducir e incluso eliminar la polución en la producción de tomates. Los científicos están trabajando con un modelo de computadora para determinar el destino y el transporte de los pesticidas.
Además, los expertos trabajan para conocer el efecto de prácticas de manejo agrícola en el movimiento de los pesticidas, sobre todo el cobre, con agua. El cobre, aplicado como hidróxido de cobre, es el fungicida o bactericida usado más de forma más generalizada para controlar las enfermedades de tomates. Los expertos han encontrado este pesticida en el escurrimiento de los campos, y su presencia puede dañar la vida acuática.
La investigación se ha centrado en el uso de ciertos tipos de cobertura vegetativa como el centeno. Los resultados del estudio han permitido conocer que el centeno, en cultivos cubiertos de plástico, permite retrasar el movimiento de los pesticidas en el campo, según informa el ARS.
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