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La acuicultura española ha unido fuerzas para llevar a cabo un nuevo proyecto de cría en cautividad del pulpo. El objetivo de esta nueva iniciativa es garantizar el tránsito de larvas al estadio de juveniles y encontrar la dieta adecuada para su supervivencia. En concreto, ocho comunidades autónomas españolas trabajan para conseguir la supervivencia de las larvas, uno de los máximos retos a los que se enfrentan.
El objetivo del proyecto es, aseguran los expertos, conseguir la cría en cautividad del pulpo común (octopus vulgaris) y su explotación comercial a escala industrial. José Iglesias Estévez, investigador del Instituto Español de Oceanografía (IEO) y coordinador del proyecto, no niega que se trata de una iniciativa "complicada porqués pulpo tiene unos requerimientos nutricionales completamente distintos a los de los peces". Además, se trata de un estudio "lento" ya que "las experiencias que se han hecho no son de un mes sino que se trata de un cultivo larvario en la época de puesta que, si no funciona, hay que esperar al año siguiente, a la próxima puesta", añade Iglesias.
Sin embargo, y pese a todas las complicaciones del proyecto, tanto Iglesias como el equipo de biólogos marinos de Galicia, Asturias, Andalucía, Baleares, Canarias, Cataluña, Murcia y Valencia han conseguido que la mortalidad total de los primeros años baje. Las investigaciones hechas hasta ahora han conseguido que las tasas de supervivencia de las larvas sean de hasta un 20% en laboratorio. Una de las fases más complicadas es la alimentación ya que los "pulpitos" no comen cualquier cosa, aseguran los expertos.
Por este motivo, el equipo centra el trabajo en la definición de un menú específico y compatible con la cría futura en cautividad, ya sea en granjas en tierra o en jaulas marinas equiparables a las bateas mejilloneras. La principal cuestión que deben resolver los expertos es cómo habituar las larvas de pulpo al alimento inerte. "Aún estamos mezclando alimentación a base de crustáceos, peces, y la idea final es hacer triturados y liofilizados, es decir, elaborar pienso adecuado para que esa supervivencia se logre a mayor escala y sin dependencia inicial de organismos vivos", asegura Iglesias.
El logro de esta fase permitiría conseguir la fecundidad del pulpo y su apareamiento en cautividad. Según los expertos, una hembra puede llegar a poner entre 200.000 y 600.000 huevos. El objetivo del proyecto es conseguir para el pulpo lo que ya se ha conseguido para otras especies marinas como el rodaballo o el besugo, que ya están completamente instaladas en la acuicultura industrial. Los expertos aseguran que el éxito del proyecto dependerá en gran medida del pienso que se suministre a los pulpos.
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