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La previsión de la UE es aprobar una variedad de maíz transgénico (el BT-11 de Syngenta) antes de fin de año. Otros treinta productos podrían ser aprobados a principios de 2004. Estas medidas favorecerían EEUU, según el negociador especial para biotecnología del Departamento de Estado norteamericano, Peter Chase. El experto ha asegurado, durante la gira que realiza por países europeos, que "estaríamos más contentos si se levantara la moratoria".
Chase confía en que "este proceso de dar aprobación a nuevas variedades biotecnológicas, después de una evaluación adecuada, pueda retomarse". Pese a todo, EEUU continúa con la denuncia en el seno de la Organización Mundial del Comercio (OMC) al considerar que Bruselas pone trabas e impedimentos al comercio de los productos modificados genéticamente.
El etiquetado de estos productos es una de las principales condiciones que la UE considera que deberían modificarse. Desde Bruselas instan al etiquetado obligatorio de los transgénicos, etiquetas que deben indicar si provienen de OMG. Pero según Chase, EEUU considera más prioritario que el etiquetado de los alimentos "informe al consumidor de las características del producto y sus propiedades nutritivas, pero no que haga referencia al proceso" de obtención.
Para Chase, esta medida refleja "la impresión de que estos productos no son buenos". Sin embargo, la UE justifica estas condiciones de etiquetado basándose en el "principio de precaución".
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