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La aprobación de un nuevo Real Decreto permite la creación de la Comisión Nacional de Biovigilancia, adscrita al Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA), que actuará como órgano de estudio, evaluación, propuesta y asesoramiento. En ella están representados los ministerios de Sanidad y Consumo, Medio Ambiente, Ciencia y Tecnología, así como científicos, asociaciones y organizaciones profesionales agrarias.
Este órgano tiene como función principal asesorar al MAPA en todos los temas relacionados con organismos modificados genéticamente (OMG), sobre todo el establecimiento, desarrollo y aplicación de los planes de seguimiento de las variedades transgénicas y sobre la coexistencia entre cultivos transgénicos, convencionales y ecológicos.
Con estos planes se pretende hacer un seguimiento continuado de los efectos ligados a la introducción de variedades comerciales transgénicas cumpliendo la normativa específica sobre esta materia. Actualmente, el procedimiento de inscripción de una variedad transgénica se realiza en el Registro de Variedades Comerciales del MAPA y consiste en la verificación de una serie de características que garanticen que la variedad es distinta, estable, homogénea y de valor agrónomico.
Este Plan permite además estudiar el comportamiento de la modificación genética incorporada a la variedad y vigilar sus efectos sobre el suelo, la alimentación animal o los cultivos convencionales con los que conviva, así como reaccionar frente a consecuencias adversas o inesperadas.
Los expertos pretenden, con esta Comisión, transmitir la mayor confianza posible en el uso de estas nuevas tecnologías, tanto en el sector agrario como en el de los consumidores, asegurando al mismo tiempo una mayor transparencia en la actuación de las administraciones públicas al facilitar una amplia información a los consumidores.
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