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El proyecto, financiado por la Comisión Europea y en el que participa un instituto español, pretende desarrollar nuevos métodos no contaminantes para la transformación de las mondaduras, las pepitas y otros desechos del tomate en nutrientes para la industria alimentaria.
TOM es el nombre del proyecto en el que participan investigadores del Instituto Tecnológico, Pesquero y Alimentario del País Vasco (Azti) y otros centros de biotecnología de Países Bajos, Alemania, Irlanda y Portugal. El objetivo de este trabajo es desarrollar un método de transformación capaz de reducir hasta un tercio los residuos de la industria tomatera europea, más de 4 millones de toneladas anuales.
El nuevo método está formado por dos fases. La primera consiste en lavar los residuos con una mezcla de agua y dióxido de carbono (CO2) en estado supercrítico, fluido habitual en los procesos de extracción de aceites a partir de frutos o semillas. En la segunda fase, la extracción se depura mediante una técnica de separación por pigmentación de ingredientes (cromatografía) que permite conseguir una sustancia final con un grado de pureza nutritiva del 98%.
"Este es un buen ejemplo de cómo la tecnología puede mejorar la calidad de vida de los ciudadanos europeos y transformar el desarrollo sostenible en una realidad", ha reconocido Philippe Busquin, comisario europeo de Investigación y Ciencia. Los expertos, que iniciaron el trabajo en mayo de 2002, tienen previsto presentar los resultados del estudio en abril de 2005.
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