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El Parlamento Europeo ha adoptado varias reglamentaciones comunitarias sobre la seguridad alimentaria con el fin de garantizar la calidad de la carne y las condiciones sanitarias para la producción y comercialización de determinados productos de origen animal destinados al consumo humano.
Según la nueva propuesta, los controles son esenciales para el cumplimiento de la legislación. En opinión de los parlamentarios, los controles oficiales de la producción cárnica, que realizarán veterinarios oficiales, son primordiales. Así, reconocen la importancia del autocontrol, pero coinciden en que no es suficiente. El Consejo permite el autocontrol con la participación de personal de los mataderos en las inspecciones de carne de corral, conejos, cerdos de engorde y ternera industrial.
El Parlamento se opone a que personal del matadero participe en los controles de cerdo de engorde y de ternera industrial. Aunque permite el autocontrol para las aves de corral y conejos, las enmiendas de la Cámara introducen unos requisitos más estrictos. Las enmiendas exigen una clara separación entre personal de producción y de inspección. Además, exigen que la autoridad competente estudie caso por caso si permite el autocontrol.
También se precisan las medidas de higiene que tendrán que tomar los operadores de las empresas alimentarias, con disposiciones específicas para los alimentos de origen animal. El Parlamento ha adoptado las posiciones comunes con escasos cambios en las enmiendas han sido negociadas con el Consejo. Se prevén ciertas excepciones para pequeñas empresas, siempre que no se ponga en peligro la seguridad alimentaría.
Las propuestas se enmarcan en el conjunto de medidas para evitar nuevas crisis como la de las "vacas locas" o la dioxina y regulan las condiciones de higiene en mataderos, almacenes y cámaras frigoríficas, así como instalaciones para el tratamiento de animales de caza y pesca.
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