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Una plaga de langostas del desierto amenaza el oeste y el noroeste de África, y pone el peligro los cultivos cítricos en Marruecos. A pesar de los intensos esfuerzos para controlarla, los riesgos son elevados, ha advertido la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO).
"Es la situación más grave de los últimos diez años en la región", asegura Keith Cressman, oficial del Servicio de Información sobre la Langosta de la FAO. Según los expertos, en los próximos meses podría peligrar la cosecha de cítricos cultivados en Marruecos y exportados a Europa y Norteamérica, por un valor que ronda los 400 millones de dólares. "En el norte de Mauritania los enjambres son muy numerosos y en Níger también hay colonias de langostas", admite Cressman.
Según el experto, "la infestación de langostas del desierto es difícil de detectar y tratar en su totalidad porque muchas colonias están diseminadas en zonas lejanas". Hasta abril, se habían tratado unas 200.000 hectáreas infestadas de langostas en Marruecos. En Argelia, están en marcha operaciones de control de los enjambres que depositan huevos en una vasta ringlera del país que va desde la frontera occidental con Marruecos hasta el confín oriental con Túnez.
Según la FAO, en el norte de Mauritania se han formado enjambres nuevos que han dañado las palmeras de dátiles y los cultivos de sorgo y avena. Las operaciones de control se ven obstaculizadas por los recursos limitados y hasta este mes se habían tratado sólo 10.800 hectáreas. Desde el mes de octubre de 2003 se han empleado 17 millones dólares en operaciones para el control de langostas en 1,4 millones de hectáreas. La mayor parte de esta suma procedía del presupuesto nacional de los países afectados.
A pesar de las aportaciones de la FAO, con 800.000 dólares a un proyecto para Mauritania y Marruecos, y otras ayudas procedentes de la Comisión Europea, Italia, Noruega, España y EEUU, urgen otros 17 millones de dólares para proseguir la campaña actual en primavera y hacerla extensiva en verano a las zonas de reproducción del Sahel en África Occidental. En casi todos los países de la zona los pastos, las palmeras de dátiles, los cultivos de cereales y hortalizas han sufrido daños que afectan también a los agricultores locales y a los trashumantes.
Según la FAO, un recrudecimiento de la plaga de esa envergadura sólo puede controlarse utilizando insecticidas. Este organismo emplea los mejores métodos para reducir los peligros para la salud y el medio ambiente. Al mismo tiempo promueve el uso de controles biológicos siempre menos perjudiciales para el medio ambiente.
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