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Expertos de la empresa ULMA Packaging han desarrollado dos sistemas, el vacío y la atmósfera modificada, capaces de mantener las condiciones iniciales del producto el mayor tiempo posible para alargar los periodos de comercialización de los productos.
Según los expertos, una vez sellado, se separan los envases y siguen su curso hasta la etiquetadota y el almacén de distribución. Estos nuevos sistemas intentan adaptarse cada vez más a las nuevas demandas de los consumidores, que requieren productos elaborados o semi-elaborados que le permiten reducir el tiempo de preparación de la comida. Por ello, los expertos consideran que las soluciones más innovadoras se están desarrollando en el envasado de platos preparados y productos vegetales frescos, preparados para el consumo, lo que se denomina productos de cuarta gama.
La fabricación de envases debe adecuarse a las exigencias, tanto normativas como las del propio consumidor, por lo que los fabricantes se ven obligados a envasar sus productos siguiendo dichas exigencias. A la hora de elaborar un envase, deben tenerse en cuenta aspectos como la diversidad de tamaños, características de los productos, presentación, materiales de envuelta y conservación requeridas en cada caso.
El objetivo de todo envase debe ser proteger al producto de la manipulación y conservar el mayor tiempo posible sus características iniciales. Estos envases y esta tecnología se consiguen mediante dos sistemas diferentes: primero, el vacío, que es la extracción del aire que hay dentro del envase, y segundo, que es la modificación de la atmósfera. Consiste en cambiar la composición del aire; el aire tiene oxígeno, nitrógeno y anhídrico carbónico. La máquina elimina el oxígeno e incrementa el anhídrico carbónico, un gas que tiene un efecto protector sobre el producto, informa Basqueresearch.
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