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El pasado 1 de enero entró en vigor en la Unión Europea la nueva norma que permite conocer todos los pasos de producción de los alimentos, desde la materia prima hasta que llega a los consumidores. Las nuevas condiciones legislativas obligan a identificar todos los fabricantes de alimentos y aditivos y suministradores de materias primas o elaboradas.
El objetivo de la nueva norma es permitir una más rápida actuación en caso de crisis alimentarias. Para ello, las industrias deben poseer un registro que debe llevar el nombre de sus proveedores y de sus clientes, así como los productos que les compra, en qué partidas y a quién se vende. Para María Neira, directora de la Agencia Española de Seguridad Alimentaria (AESA), "se trata de un sistema de trazabilidad de puerta cerrada y puerta de salida", es decir, cada paso de la cadena alimentaria cuenta con la información anterior y posterior.
El nuevo reglamento implica que todos los alimentos, desde piensos a cualquier sustancia destinada a ser incorporada en un alimento o un pienso, deben aparecer en la información. Alguna de la información más relevante se refiere a las sustancias utilizadas, el número de unidades de venta producidas o los procesos que se han llevado a cabo. Las nuevas condiciones permitirán además conocer dónde se ha distribuido un producto, informa El País.
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