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El estado sanitario de la fauna silvestre es importante por varios motivos. Primero por que algunas enfermedades pueden ser transmisibles al hombre (zoonosis), afectando así a la salud pública; y segundo, porque otras enfermedades son compartidas entre la fauna silvestre y el ganado doméstico, pudiendo afectar el control de las enfermedades de relevancia en sanidad animal.
Por este motivo, el Gobierno asturiano ha puesto en funcionamiento una Red de Vigilancia Sanitaria de la Fauna Silvestre. Se trata de una iniciativa basada en las experiencias de países como Francia y comunidades autónomas como Aragón. La red permitirá conocer de forma fiable y prolongada el estado sanitario de las poblaciones silvestres, y esto se hará combinando la vigilancia activa y pasiva. La primera consiste en el muestreo de una proporción de los animales cazados, y la segunda consiste en la toma de muestras completa de los ejemplares que aparecen enfermos o muertos. Este tipo de vigilancia permite conocer las causas de mortalidad más relevantes y alerta de posibles problemáticas sanitarias emergentes.
Los análisis realizados hasta ahora reflejan una buena salud de la fauna silvestre, debido, según los expertos, a la ausencia de manejos artificiales como la alimentación suplementaria, así como el control exhaustivo de las medidas sanitarias en casos de traslados con fines cinegéticos. Los responsables asturianos destacan la necesidad de vigilar la posible aparición en especies silvestres de enfermedades que están siendo controladas en el ganado doméstico, para eventualmente implementar las vigentes campañas de saneamiento.
Otras actuaciones de la red incluyen el estudio de las enfermedades transmisibles por estos vectores, análisis toxicológicos, la elaboración de protocolos sanitarios para traslados de ejemplares de especies cinegéticas y el control sanitario de granjas cinegéticas
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