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Un estudio llevado a cabo por expertos de la Universidad de Zurich, en Suiza, ha detectado la presencia de priones infecciosos, los responsables de las encefalopatías espongiformes transmisibles (EET), en tejidos distintos al cerebro, la médula espinal y el sistema inmunológico. Ahora los expertos han detectado que si los animals sufren otra infección el sistema inmune puede transportar priones que afectan a otros órganos.
Los expertos iniciaron el estudio en 2003, cuando empezaron a sospechar que los priones podrían contaminar otros tejidos. Esta sospecha se fundamenta en la detección de cantidades de algunos rastros del prión en el tejido del músculo de personas que habían muerto a consecuencia de la enfermedad de Creutzfeldt-Jakob (vCJD), la variante humana del mal de las "vacas locas".
El equipo sugiere que los tejidos de los animales también pueden contener rastros de la enfermedad. Los expertos han probado esta hipótesis administrando priones a ratones con cinco enfermedades inflamatorias del riñón, el páncreas o el hígado. En todos los casos, la inflamación crónica ha permitido acumular el prión en estos órganos.
Los autores del estudio, publicado en la revista Science, concluyen que si un animal con EEB adquiere una infección adicional, el prión no está tan limitado a las áreas del cuerpo donde normalmente se ha detectado. Los expertos creen que las células implicadas en la respuesta inflamatoria ayudan a los priones a reproducirse y a transportarlos a la parte del cuerpo afectada por la reacción inmune. Nuevos estudios deberían permitir ahora determinar si los patógenos en los animales accionan un giro en los tejidos infectados.
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