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La Consejería de Agricultura de Andalucía ha informado a los productores andaluces de vacuno de carne sobre las medidas adoptadas para evitar el contagio de la fiebre catarral ovina, la lengua azul. Los responsables andaluces garantizan que es el "mejor momento" para el movimiento de las reses ante la inexistencia de focos.
Manuel Sánchez Jurado, director general de Producción Agraria, asegura que se han flexibilizado las condiciones de traslado de rumiantes gracias a la orden de 13 de febrero del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA), cuyas medidas estarán vigentes hasta el 31 de marzo. Además de las actuaciones puestas en marcha por la Consejería para evitar el contagio de esta epizootia, el director general resalta la nueva línea de ayudas para la construcción y ampliación de centros de aislamiento de ganado.
El objetivo de estas instalaciones es mantener aislado de cualquier contagio a los animales durante el tiempo de realización de la prueba analítica que se les realiza para comprobar que no han contraído el virus. Sánchez Jurado recuerda que en la primera fase de vacunación ya se han inyectado más de 500.000 dosis, mientras que en la segunda fase está previsto vacunar hasta dos millones de cabezas de ganado, con lo que se completará la cabaña ganadera que vive en la zona afectada por la enfermedad.
La Junta de Andalucía está trabajando con el Ministerio de Agricultura, la industria veterinaria nacional y la UE para preparar una nueva vacuna inactiva y marcada, que pueda aplicarse a otras especies animales. En cuanto a las medidas de prevención, Sánchez Jurado asegura que se deben continuar las labores de desinfección y desinfectación de todo el material orgánico húmedo que exista en las explotaciones ganaderas, donde anida el mosquito (culicoide imícola) que transmite el virus.
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