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La Administración de Fármacos y Alimentos de Estados Unidos (FDA, en sus siglas inglesas) ha alertado sobre la posible contaminación del queso fresco procedente de México, Honduras y Nicaragua. Según las autoridades estadounidenses, el queso podría estar contaminado con bacterias patógenas.
Por este motivo, la FDA aconseja no ingerir queso fresco elaborado con leche sin procesar y procedente de los países citados. Además, la FDA también ha aconsejado que no se consuman quesos de este tipo de procedentes de mercados callejeros, vendedores ambulantes o enviados en paquetes o equipajes desde sus países de origen, así como los quesos elaborados en casa. Según los expertos, si este producto no pasa por un proceso de pasteurización, puede provocar tuberculosis, listeriosis, brucelosis o salmonelosis.
Desde la FDA afirman que se han registrado varios casos de una variedad de tuberculosis típica del ganado vacuno en Nueva York, que se han relacionado con el consumo de quesos frescos importados de México o consumidos en el país vecino. Estos queso estarían contaminados con la bacteria Mycobacterium Boris, causante de la enfermedad.
También el Departamento de Salud e Higiene Mental de Nueva York ha identificado 35 casos de esta variedad de tuberculosis en habitantes neoyorquinos de 2001 a 2004. Varias organizaciones están investigando el origen de los productos asociados con la enfermedad detectada en Nueva York, investigaciones que incluyen el examen de locales que sirven a la comunidad hispana y a los mexicanos en particular. La bacteria detectada ahora suele afectar al ganado vacuno y otros animales, aunque puede hacerlo a través del consumo de productos lácteos no pasteurizados y que proceden de ganado enfermo.
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