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Un estudio realizado por expertos del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) describe cómo la estructura de las redes tróficas marinas determina su resistencia a la sobrepesca de determinadas especies. Una de las conclusiones de este trabajo es que la manera en que interaccionan las especies que constituyen estas comunidades reduce el riesgo de que se produzcan perturbaciones.
El trabajo, publicado en la revista Proceedings, de la Academia Nacional de Ciencias estadounidense (PNAS), explica que el riesgo de perturbaciones provocado por la sobrepesca es diferente en función de la especie afectada, de manera que las consecuencias son mayores cuando la pesca se centra en las especies situadas en la cúspide de muchas cadenas tróficas en las que se dan interacciones muy fuertes entre los depredadores y sus presas.
En opinión de Jordi Bascompte, responsable del estudio, en estas cadenas tróficas con interacciones fuertes, la sobrepesca de un depredador incrementa la población de sus presas. Y este incremento, a su vez, conlleva una reducción drástica en otras especies, precisamente las que alimentan a las presas originales. Esta cascada trófica es una muestra del efecto dominó por el que una perturbación se transmite a toda una comunidad.
El trabajo, que incluye cerca de 250 especies de peces, invertebrados, aves y productores primarios, demuestra que la estructura de la red trófica reduce la abundancia de cascadas tróficas, ya que la propia estructura de la red confiere resistencia a la transmisión de perturbaciones como la sobrepesca de especies. Los investigadores advierten que la pesca indiscriminada de depredadores, como los tiburones, puede involucrar a otras muchas especies y afectar de forma exagerada a estas comunidades, informa el CSIC.
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