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Unas 5.000 reses pertenecientes a una veintena de explotaciones han tenido que ser sacrificadas en Doñana como medida preventiva para evitar el mal de la lengua azul, enfermedad que ha obligado a restringir el movimiento de 15 millones de cabezas de ganado en toda España.
Los resultados de los análisis realizados por laboratorios de Córdoba y Madrid han confirmado que las reses de Almonte e Hinojos están «continuamente infectadas», algo que las autoridades agrícolas de Andalucía atribuyen a la deficiente situación higiénica de algunas explotaciones y a las condiciones favorables que se dan en la zona de Doñana para la transmisión del mosquito responsable de la enfermedad.
Las medidas se han acentuado por el peligro que existe con la proximidad de las altas temperaturas, que son favorables a la supervivencia del mosquito transmisor. Una de estas medidas incluye la elaboración de una circular en la que la Dirección General de Producción Agraria insta al «vaciado sanitario de explotaciones» cercanas a Doñana, informa El País.
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