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Un estudio del Plan de Vigilancia de Fauna Salvaje de la Consejería de Ganadería, Agricultura y Pesca de Cantabria descarta a las poblaciones de ciervos de la Reserva del Saja como posibles transmisores de brucelosis y tuberculosis al ganado bovino.
El estudio, que está previsto que se amplía a otras especies salvajes como el zorro y el jabalí, se ha realizado en 156 ciervos de las comarcas del Nansa, Besaya, Liébana, Campoo y Cabuérniga. Los resultados confirman que la capacidad de contagio del ciervo a otros animales es «muy reducida» como consecuencia de un gen que le confiere una resistencia temprana frente a la infección.
El estudio se ha iniciado con las poblaciones de ciervos ya que hasta ahora los ganaderos culpaban a esta especie de las enfermedades que afectan a sus reses al compartir territorio con las explotaciones de régimen intensivo. Los expertos han tomado muestras de sangre, tejido y heces de los animales, que han sido analizadas por el Servicio de Laboratorio y Control de la Consejería de Ganadería, el Departamento de Sanidad Animal de la Facultad de Veterinaria de la Universidad de León y el Instituto Carlos III de Majadahonda de Madrid.
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