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Las condiciones establecidas en el Protocolo de Kyoto podrían representar una oportunidad para los países pobres.
Expertos en recursos naturales han debatido en Roma qué incentivos puede ofrecer el Protocolo de Kyoto a los países más pobres para reducir la deforestación, la pérdida de la cubierta vegetal y la degradación del suelo.
Los países más pobres, que están excluidos de los fondos destinados a medidas que mitigan el cambio climático, podrían recibirlos a través de iniciativas como usar cocinas domésticas que utilicen de una forma más racional el combustible y sustituir el uso de la biomasa no renovable por biogas, bioetanol, residuos agrícolas y madera producida y recogida de forma sostenible.
Para Ingmar Juergens, experto de la FAO en energías renovables, «el Protocolo debe reconocer mejor los lazos existentes entre los usos del suelo y la biomasa, sobre todo la leña y el carbón vegetal, que son fuentes de energía clave para muchos países en vías de desarrollo».
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