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Las normas van destinadas a proteger la salud de los consumidores y promover reglas más justas en el comercio mundial de alimentos.
La Comisión del Codex Alimentarius (CAC) ha adoptado, durante su reunión anual, más de veinte normas alimentarias, según ha anunciado la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO). Entre las normas destacan las directrices sobre los complementos de vitaminas y minerales y un código de prácticas para minimizar y frenar la resistencia a los antimicrobianos.
Unos 120 países han estado representados en el periodo de sesiones de este año del Codex, además de la comunidad europea. La adopción de directrices sobre los complementos de vitaminas y minerales ha sido una de las primeras decisiones tomadas este año. En ellas se establece que el etiquetado debe ofrecer información sobre los niveles máximos de consumo de los complementos, de manera que éstos puedan ser utilizados de una forma segura y efectiva. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), las directrices permiten aprovechar mejor los efectos beneficiosos para la salud de las vitaminas y los minerales.
La nueva normativa promueve la elección de una dieta equilibrada que contenga la cantidad suficiente de vitaminas y minerales. Los complementos sólo deberían usarse en los casos en que los alimentos no proporcionen la cantidad adecuada de estos componentes. Además, el Codex ha acordado en forma provisional la creación de un grupo de trabajo para tratar la cuestión de la resistencia a los antimicrobianos. La decisión forma sobre este tema se tomará el próximo año.
La FAO, la OMS y la Organización Internacional de Epizootias (OIE) han desarrollado directrices en las que se aconseja un uso moderado de antimicrobianos en las enfermedades humanas y la producción animal. El grupo de trabajo será el encargado de aplicar estas medidas para garantizar la inocuidad de los alimentos. Y es que la resistencia antimicrobiana ha sido tema de debate durante años sin que se alcanzara un consenso, lo que requiere la colaboración de diferentes sectores: sanidad y producción animal, salud humana y la industria farmacéutica.
Por otra parte, los participantes en la reunión no han alcanzado un consenso en la cuestión de los derechos de propiedad intelectual sobre la composición y etiquetado del queso parmesano. La Comisión ha decidido dejar la decisión en suspenso para permitir a las partes implicadas continuar con sus negociaciones.
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