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Un libro revela que existen diferencias sustanciales en lo que cada colectivo entiende como alimentos sanos
La Consejería de Salud de la Junta de Andalucía adaptará las campañas que difunda sobre nutrición a las características de los distintos grupos de población, con el fin de lograr una mayor efectividad en los mensajes, según informó el Gobierno andaluz en un comunicado.
Ésta es una de las principales recomendaciones que se desprenden del libro «Conflictos sobre lo sano», un estudio sociológico sobre el papel que la población andaluza concede a la alimentación, editado por la Consejería de Salud y elaborado por los profesores Enrique Martín y José Luis Moreno, de las universidades de Sevilla y Jaén, respectivamente.
La publicación analiza la visión de los andaluces sobre la alimentación y su relación con la salud corporal, a través de las entrevistas realizadas a grupos de personas con características similares.
El libro pone de manifiesto la importancia que la población concede a la nutrición como fuente de salud, aunque no siempre la adecuan a sus prácticas, ya que en ello influyen también otros factores como la renta familiar, la disponibilidad de tiempo, el reparto de cargas domésticas, etc.
Asimismo, indica que existen diferencias sustanciales en lo que cada colectivo entiende como alimentos sanos. Así, por ejemplo, tanto la población de zonas costeras como la de interior valoran las bondades de la dieta mediterránea, pero en cada caso la identifican con lo que ellos comen, por lo que en los pueblos pesqueros es tomar pescado y en los de interior los platos de cuchara.
El estudio también destaca la abundancia de mensajes nutricionales que llegan habitualmente a la población, tanto por parte de la Administración como de la industria alimentaria y farmacéutica. Esto provoca que los mensajes lleguen a competir entre sí, lo que lleva a la sustitución de unos por otros, por lo que la población hace caso omiso a aquellos que no se corresponden con sus esquemas cognitivos y sus gustos.
Por este motivo, la investigación recomienda que, además de delimitar claramente los grupos a los que se dirigen, se lancen sólo mensajes destinados a modificar hábitos de alimentación que estén bien fundamentados científicamente, con el fin de que unos no solapen a otros.
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