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Bruselas analiza si hay alimentos destinados al consumo humano afectados

Las autoridades sanitarias belgas han puesto en cuarentena a 300 granjas de cerdos y pollos por la supuesta contaminación de piensos para animales con dioxinas. La crisis alimentaria afecta también a Holanda y a Alemania.
Según el Gobierno belga, el origen de la presencia de dioxinas se encuentra en el ácido clorhídrico usado en la producción de los piensos. Por ello, ha decretado el cierre de 300 granjas que se han abastecido de dichos piensos, y que se suman a otras 96 cuya puesta en cuarentena fue decidida el pasado viernes. Estas explotaciones no podrán introducir en el mercado animales ni productos derivados hasta que no se demuestre que no hay riesgo.
La agencia de seguridad alimentaria del país asegura que, de momento, «no existe un peligro inmediato para la salud pública» porque la concentración de dioxinas no es muy elevada. «Ahora que el origen de la contaminación ha sido delimitado, la agencia determinará la propagación de las dioxinas. No se descarta que se pongan bajo cuarentena otras explotaciones».
La Comisión Europea, por su parte, está llevando a cabo análisis para determinar si la contaminación afecta también a alimentos destinados al consumo humano. Una vez se conozcan los resultados, se tomarán las medidas necesarias con el objetivo de evitar que los productos lleguen al mercado, según dijo ayer el portavoz de Sanidad, Philip Tod.
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