Saltar el menú de navegación e ir al contenido
«Es imposible que pase a la cadena alimentaria, ya que hay muchos filtros antes de que pueda llegar a ella», asegura la interprofesional

La estructura física y ubicación de las explotaciones avícolas, así como los controles de bioseguridad existentes en la mayoría de ellas impedirían la llegada de una posible ave infectada al consumo humano, según la interprofesional española Propollo.
«Es imposible que pase a la cadena alimentaria, ya que hay un montón de filtros antes de que pueda llegar a ella», señala César Hernández, veterinario de Propollo, al tiempo que añade que, de todos modos, el virus que provoca la gripe aviar se destruiría al cocinar el pollo.
Según Hernández, las naves de las granjas de pollos están herméticamente cerradas y cubren sus ventanas con mallas (lo que impide la entrada de otras aves, animales silvestres y roedores), y están rodeadas asimismo de un vallado perimetral.
Además, explica, los animales son vacunados contra bronquitis y enfermedades víricas de carácter zootécnico, tras recibir tratamiento en las plantas de incubación, y pasan por controles que permiten descartar que estén infectados con salmonela.
A estos controles se unen los de la Administración central, que realiza chequeos aleatorios sobre salmonelosis y gripe aviar.
En CONSUMER EROSKI nos tomamos muy en serio la privacidad de tus datos, aviso legal. © Fundación EROSKI