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África y el sureste asiático son las regiones más afectadas por esta pandemia

La comunidad internacional y la mayoría de los países en desarrollo han fracasado a la hora de erradicar la desnutrición, a pesar de que existen métodos eficaces para solucionar el problema. Lo dice el informe «Colocar nuevamente la nutrición como aspecto central en el desarrollo», presentado ayer por el Banco Mundial (BM), que advierte de que la desnutrición cuesta a los países pobres hasta el 3% de su Producto Interior Bruto (PIB) anual.
El Banco recuerda en su análisis que un grupo de los principales economistas del mundo, entre ellos varios premios Nobel, concluyeron en 2004, en un estudio que pasaría a conocerse como el «Consenso de Copenhague», que la nutrición es una de las mejores inversiones que se pueden hacer para reducir la pobreza y mejorar el crecimiento de los países pobres.
«La mala nutrición está relacionada con más de la mitad de todas las muertes infantiles del mundo», afirmó Jean-Louis Sarbib, vicepresidente para Desarrollo Humano del BM, quien aseguró que ese porcentaje no ha sido igualado por ninguna enfermedad infecciosa «desde la peste negra».
El informe destaca que África y el sureste asiático son las regiones más afectadas por la desnutrición, aunque el problema también lo sufren de forma significativa algunos países de Latinoamérica y el Caribe, como Guatemala, Haití y Honduras.
Pero la desnutrición no es simplemente resultado de tener poca comida. De hecho, el estudio asegura que muchos niños que viven en hogares con alimentos de sobra todavía sufren problemas de falta de peso, debido a malos consejos sobre alimentación infantil o pobres servicios sanitarios.
Entre los factores que pueden conducir a la desnutrición figuran el bajo consumo calórico y la escasa ingesta de proteínas por parte de las mujeres embarazadas, así como no dar el pecho, pese a que es «la mejor fuente de nutrientes y la mejor protección frente a muchas enfermedades infecciosas y crónicas».
Entre las iniciativas eficaces en la lucha contra la desnutrición, el Banco destaca programas como los de transferencia condicionada de fondos, que existen en muchos países latinoamericanos como Brasil, Colombia, México o Chile. Esos programas vinculan el desembolso de fondos a criterios como la ayuda escolar o la participación en proyectos sanitarios.
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