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Se trata de la Porphyridium cruentum, que es rica en una proteína conocida como B-ficoeritrina

Un equipo formado por científicos de las universidades de Granada, Jaén y Almería ha desarrollado un proceso para obtener un colorante natural a partir de la microalga Porphyridium cruentum, rica en una proteína conocida como B-ficoeritrina que le confiere un color rojizo.
Estos expertos han creado un método para obtener la B-ficoeritrina de esta microalga caracterizado por su «alto rendimiento», en torno al 66%, «el doble que cualquier otro método cromatográfico», explica José M. Álvarez, investigador responsable del grupo «Fotoquímica y Fotobiología» de la Universidad de Granada. Así, se han separado y purificado cantidades de esta proteína a una escala preparativa casi industrial.
Los colorantes se utilizan fundamentalmente en la industria agroalimentaria, farmacéutica y cosmética para mejorar el aspecto y hacer más atractivos los productos a los consumidores. La B-ficoeritrina es «muy fluorescente» y, por ello, podría desplazar el empleo de otros colorantes.
No obstante, el uso de un compuesto como colorante debe estar autorizado por la legislación vigente, de modo que los científicos se ocupan actualmente del estudio de las características espectroscópicas de la B-ficoeritrina, lo que les aportará información sobre los posibles cambios estructurales de la proteína cuando ésta se someta a condiciones extremas durante el proceso de elaboración de productos alimenticios o en formulaciones farmacéuticas o cosméticas.
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