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Las cargas de OMG y productos convencionales serán identificadas de acuerdo a la capacidad técnica de cada país
La Conferencia del Protocolo de Cartagena sobre Bioseguridad terminó el viernes 17 de marzo en Curitiba, sur de Brasil, con un acuerdo de seis años sobre el etiquetado de los productos transgénicos que son comercializados internacionalmente.
Según el acuerdo suscrito, hasta 2012 las cargas de organismos modificados genéticamente (OMG) y productos convencionales serán identificadas de acuerdo a la capacidad técnica de cada país.
A la reunión de Curitiba asistieron delegaciones de 132 países pero las normas sólo regirán para los 96 que ratificaron el Protocolo de Cartagena. Este documento, vigente desde 2003, establece normas para el manejo seguro de organismos vivos, incluidas semillas, cosechas y alimentos manipulados por la biotecnología.
Tres de los mayores países productores de transgénicos, Argentina, EEUU y Canadá, se oponen a etiquetar los transgénicos. Dicen que la advertencia sobre el carácter de OGM de una carga sembrará el temor en los países importadores y, a la vez, puede servir de pretexto para instaurar una nueva barrera comercial encubierta.
Según Greenpeace, en los últimos diez años, 39 países de todos los continentes han resultado afectados por algún incidente de contaminación transgénica. La mayoría de los casos están relacionados con los cuatro transgénicos más comercializados: maíz, soja, algodón y colza.
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