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La investigación consiste en aplicar técnicas de micro y nanotecnología que permiten encapsular las vacunas para que duren hasta seis meses
Una investigación llevada a cabo por expertos de la Universidad de Navarra ha mejorado los actuales tratamientos contra la brucelosis y la salmonelosis ovina al aplicar técnicas de micro y nanotecnología que permiten encapsular las vacunas.
Con los nuevos métodos «se asegura la liberación sostenida en el tiempo del complejo antigénico o vacuna, que permanece activo en el cuerpo del animal durante al menos seis meses», asegura Maite Estevan, responsable de la investigación. Para la experta, este avance no sería necesario aplicar constantes recordatorios de la vacuna.
La técnica evita la «desnaturalización y degradación que sufre el tratamiento en el tracto intestinal del ganado ovino cuando se administra por la vía oral tradicional», confirma Estevan. Esta mejora en el tratamiento ayudaría sobre todo a frenar la em>Brucilla spp. y la Salmonella Abortusovis, dos bacterias que inducen a abortos al ganado ovino en Europa».
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