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Los expertos australianos relacionan el uso de antibióticos en animales con niveles más altos de resistencia a bacterias en personas
Con el fin de acabar con el problema de la resistencia a medicamentos, el Gobierno australiano apuesta por prohibir el uso de ciertos antibióticos en animales como aves de corral. Esta medida pone a Australia en una posición relativamente única en cuanto a producción animal y en comparación a otros países industrializados.
«Existen distintas causas que conducen a la resistencia antibiótica bacteriana, y el uso de antibióticos en animales destinados al consumo humano es una de ellas, aunque no la única», reconoce Leanne Unicomb, epidemiólogo y experto de la Universidad Nacional de Australia. Según un estudio realizado para evaluar la efectividad de la política antibiótica restrictiva del país, los expertos examinaron la presencia de C. jejuni en 585 pacientes de cinco estados australianos.
Ninguno de estos pacientes recibió tratamiento farmacológico durante el mes anterior a estar enfermos. Según los resultados del estudio, sólo el 2% de los pacientes estudiados presentó resistencia al ciprofloxacin, un tipo de fármaco. En cambio, en países en los que sí se permite el uso de antibióticos en animales, la resistencia se sitúan en un 29% de los casos. Países como Suecia, Noruega o EEUU llevan una política similar a la australiana.
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