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La lista CFP contiene 39 sustancias peligrosas, y se estableció bajo el Convenio de Rotterdam aplicable a ciertos plaguicidas y productos químicos peligrosos
Representantes de más de 100 países se reunirán la próxima semana en Ginebra para decidir si el amianto crisolito (que supone el 94% del consumo mundial de amianto) se incorpora a la lista de vigilancia de 39 sustancias peligrosas. Establecida bajo el Convenio de Rotterdam, la lista sobre Consentimiento Fundamentado Previo (CFP) promueve la transparencia y el intercambio de información sobre los riesgos potenciales de estos productos. El objetivo es proteger la salud y el medio ambiente.
Para que el amianto crisotilo (o amianto serpentina) pueda entrar a formar parte de la lista CFP al menos dos países de dos regiones distintas deben haberlo prohibido o limitado. A principios de este año, la Organización Internacional del Trabajo (OIT) adoptó una resolución en la que se pedía la prohibición del uso de cualquier tipo de crisotilos. La resolución reflejaba la preocupación expresada por la Organización Mundial de la Salud (OMS) sobre la implicación del crisolito en miles de muertes en todo el mundo por cáncer de pulmón y mesotelioma.
En 2008, los Gobiernos decidirán la próxima serie de productos a añadir a la lista de vigilancia. Uno de los propuestos es el tributil estaño (TBT), que se usa en las pinturas antialgas de los cascos de los barcos y que es tóxico para los peces, moluscos y otros organismos. Otro candidato es el endosulfán, un pesticida muy utilizado en todo el mundo, particularmente en los cultivos de algodón.
Actualmente están disponibles en el mercado unos 70.000 productos químicos diferentes y cada año se introducen 1.500 nuevos. El reto es controlar y manejar estas sustancias potencialmente peligrosas.
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