Saltar el menú de navegación e ir al contenido
El secreto está en las procianidinas, antioxidantes naturales que se encuentran en la piel de las uvas
Los beneficios para la salud del vino no se hallan en todos los caldos, sino en aquellos producidos con métodos tradicionales y por razones diferentes a las esgrimidas hasta ahora, según concluye una investigación de la Universidad de Glasgow (Escocia).
Los autores de este estudio explican en la revista Nature que el secreto está en las procianidinas, antioxidantes naturales que se encuentran en la piel de las uvas, cuyo efecto se potencia durante la transformación del jugo de la uva en vino. Estos compuestos son los que explican «en realidad» por qué una o dos copas de vino tinto mantienen el corazón en buena forma y dilatan las arterias.
Otros estudios habían demostrado en experimentos con animales que otro compuesto del vino, el resveratrol, alargaba la vida. Los investigadores británicos aseguran que, en la práctica, este efecto se diluye. «Se necesitaría beber mil litros de vino tinto para que tuviera efecto en la longevidad de los consumidores. El poder antioxidante de las procianidinas es tan potente que basta con tomar una copa al día», explica Roger Corder, autor principal del trabajo.
Los vinos del sur de Francia y de Cerdeña (Italia) tienen la mayor cantidad de esta sustancia protectora por sus métodos de manipulación, afirman los investigadores escoceses.
En EROSKI CONSUMER nos tomamos muy en serio la privacidad de tus datos, aviso legal. © Fundación EROSKI