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Los biosensores son la apuesta para detectar estos residuos de forma mucho más rápida, automática y con un importante ahorro económico

El centro tecnológico AINIA, con sede en Valencia, acoge hoy y mañana la primera reunión de trabajo del proyecto europeo BIODET, cuyo fin es mejorar los procesos de detección de residuos de pesticidas en frutas y hortalizas frescas en la Unión Europea (UE).
Este proyecto, que se enmarca dentro de las iniciativas de AINIA para mejorar la calidad y seguridad alimentaria, cuenta también con la participación de la Universidad Politécnica de Valencia (España), la Universidad de Brno (República Checa), la empresa de tecnología e ingeniería LCC (Suiza) y la productora de zumos COMPAL (Portugal).
BIODET (Red de Aplicación de Biosensores para la Detección de Pesticidas en Frutas y Verduras) se dirige a difundir las nuevas tecnologías de control de residuos entre los principales agentes del sector hortofrutícola europeo, estimular la cooperación internacional y determinar cuáles son las necesidades de los desarrollos en biosensores que requieren las empresas agroalimentarias, de cara a que los esfuerzos en I+D den respuesta a las demandas reales y particularidades del sector agroalimentario.
En la actualidad, las pequeñas y medianas empresas han de subcontratar a laboratorios externos para que realicen los controles de plaguicidas en sus productos, lo que les supone mucho tiempo y elevados costes. Los biosensores representan la alternativa a una detección de residuos mucho más rápida, automática y con un importante ahorro económico. El fin último, dice AINIA, es proteger a los consumidores de los riesgos que sobre la salud pueden ocasionar dosis de pesticidas por encima de los límites máximos establecidos.
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