Saltar el menú de navegación e ir al contenido
Aunque los consumidores manifiestan reparos, los científicos aseguran que estos productos son tan seguros como los tradicionales
La Administración Federal de Alimentos y Medicamentos de EEUU (FDA, en sus siglas inglesas) dio ayer el espaldarazo definitivo a la venta de alimentos procedentes de animales clonados. La FDA no ha encontrado contraindicaciones o riesgos en la comercialización de carne y leche de clones adultos de vacas, cabras y cerdos.
A juicio de este organismo, los productos derivados de estos seres vivos son «indistinguibles» de aquellos procedentes de ejemplares convencionales. Con la excepción de corderos, y tras un periodo administrativo de 90 días para recibir comentarios del público y entidades implicadas, la comercialización de carnes y leche de origen clónico podría materializarse en 2007.
Según los investigadores Rudenko y Matheson, encargados de redactar este decisivo informe, los alimentos producto de animales clonados y sus descendientes «son tan seguros para comer como los derivados de animales producidos con ayuda de prácticas modernas de crianza».
Pese a este visto bueno oficial, la última palabra la tienen los consumidores y las encuestas revelan que muestran grandes reparos al consumo de alimentos procedentes de clones. Pero van a tener difícil distinguir estos productos de los tradicionales, ya que los futuros productores no van a tener la obligación de especificar claramente su origen clonado.
En este sentido, la Organización de la Industria de Biotecnología de EEUU insiste en que la obligación de etiquetas específicas solo se justifica si las características de un alimento son alteradas de forma sustancial por su sistema de producción. Por su parte, Joseph Medelson, del Centro para la Seguridad Alimenticia, cuestiona que «los consumidores vayan a tener acceso a un tipo de productos sin ninguna advertencia pese a potenciales problemas y cuestiones éticas».
En EROSKI CONSUMER nos tomamos muy en serio la privacidad de tus datos, aviso legal. © Fundación EROSKI