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Un estudio indica que la tolerancia a este alimento llegó por una cuestión de supervivencia
El organismo de los antiguos pobladores adultos del continente europeo comenzó a tolerar la leche hace 7.000 años y no desde sus orígenes como se creía hasta ahora, según un estudio anglo-alemán que publica la revista Proceedings of the National Academy of Sciences.
La tolerancia a este alimento, según el estudio, no es algo innato en los primeros europeos, sino que llegó por una cuestión de supervivencia, en una época como el Neolítico en la que los pobladores del viejo continente comenzaron a hacerse sedentarios y a crear granjas.
Los autores de la investigación analizaron el ADN de restos óseos de algunos de los primeros granjeros de Europa, que datan de ese periodo de la Edad de Piedra, entre los años 5.000 y 5.840 antes de Cristo. En estos primitivos europeos los investigadores no encontraron el gen que permite a los adultos digerir la leche sin las molestias que produce el rechazo a la lactosa, como abotargamiento o diarrea. La tolerancia a la lactosa depende de la encima lactasa, que permite que el cuerpo digiera el azúcar de la leche, proceso que el organismo de los niños lleva a cabo sin problemas.
Mark Thomas, científico de la Universidad de Londres, afirma que este trabajo confirma que la variante genética para tolerar la lactosa «apareció muy recientemente en términos evolutivos y que se hizo común porque ofreció a sus portadores mayores posibilidades de supervivencia».
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